El aigua-ros forma parte del vocabulario sensorial de las fiestas. Los programas la sitúan en espacios religiosos, en visitas o en repartos posteriores. Su forma de preparación y distribución puede variar; no conviene atribuirle un único origen ni propiedades que las fuentes competentes no acrediten.
Dónde aparece
Sant Antoni, Sant Bartomeu, Sant Jaume, Sant Lluís o Gràcia incluyen referencias al aigua-ros en sus programas. Puede repartirse durante o después de la celebración religiosa, en casas o en otros momentos comunitarios.
La marraixa
La marraixa es el recipiente tradicionalmente asociado al reparto. Nombre y forma pertenecen a la cultura material de la fiesta; su uso concreto debe leerse dentro del programa y la costumbre local.
Un gesto compartido
Más que una curiosidad aromática, el aigua-ros señala hospitalidad, continuidad y participación. Esta página explica el contexto verificable y deja abiertas las cuestiones de origen que requieren investigación histórica específica.
