Alaior vivió el segundo día grande de Sant Llorenç siguiendo el hilo del protocolo: música desde primera hora, replec, Missa de Caixers y jaleo en sa Plaça.
A las nueve de la mañana, gralles, tambores y geganters pusieron movimiento en las calles. Después, el replec fue a buscar al caixer capellà, mossèn Jaume Denclar Quevedo, y a la caixera batlessa, Maria Antònia Pons, para completar la formación de la qualcada.
La imagen de Sant Llorenç fue trasladada hasta la parroquia de Santa Eulàlia, acompañada por la Banda Juvenil d’Alaior y jóvenes con indumentaria tradicional. En la Missa de Caixers se repartió aigua-ros, un gesto pequeño y reconocible que forma parte de la memoria sensorial de la fiesta.
Con la Banda de Música d’Alaior, la qualcada completó el jaleo y una segunda vuelta en la que los caixers recibieron las cañas. Más tarde, la bandera regresaba al Ayuntamiento. Así se cierra un recorrido que no depende solo de los caballos: cada cargo, cada desplazamiento y cada regreso tienen una función dentro del conjunto.
